8 grandes diferencias entre las rosas naturales y las artificiales:

Las rosas naturales tienen vida, las rosas artificiales aportan durabilidad. Desde hace siglos las flores han logrado imponerse como lenguaje alternativo en las relaciones sociales, en bastantes intercambios personales. Las rosas naturales tienen un sinfín de significados, no solo los relacionados con el amor, que cuando se unen a técnicas de diseño floral se convierten en auténticas composiciones de expresión artística.

En el mercado existen miles de variedades de flores y plantas naturales. Las artificiales también se cuentan por cientos, pues la imitación de colores y formas no es complicada. En las primeras, la temporada del año, el clima o la región geográfica pueden ser, en ocasiones, una limitación a su uso, pero la globalización permite que, en caso de necesidad, la variedad escogida esté asegurada a poco que se le dé un plazo de tiempo para conseguirla.

Nos vamos a centrar en las rosas, naturales y en las artificiales, para argumentar las diferencias, las cualidades y contrapesos. Las rosas son representativas, sobre todo en el mundo occidental, son las más conocidas y posiblemente las más utilizadas.

La vida.- La primera cualidad de las rosas naturales es la vida. Están vivas. Se han cortado del semillero y aseguran una duración, con cuidados sencillos, de unos diez días.

Las rosas artificiales no tienen vida, se han elaborado en una fábrica e imitan a las naturales. Su cualidad esencial es la durabilidad, una vez colocadas, sobre todo en lugares de difícil acceso o mantenimiento, las rosas artificiales garantizan presencia de años, dependiendo de los materiales usados: plástico, resinas, textiles, etc.

El precio.- Las rosas naturales son más asequibles que las artificiales. Duran menos así que a largo plazo, las rosas artificiales pueden resultar más baratas: no necesita cuidados, salvo una limpieza periódica.

La emoción.- La emoción que nos provoca una rosa natural está fuera del alcance de las artificiales, a pesar del diseño o la exactitud de formas y colores. La naturaleza sigue estando muy por encima de la fábrica a la hora de crear las flores.

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El olor.- Una rosa natural tiene un aroma único. La rosa artificial podrá, incluso, venderse con una fragancia, pero no será lo mismo. Ni siquiera se acerca a la cualidad de la flor natural. La experiencia emocional con la rosa natural no puede ser sustituida nunca por una rosa artificial.

El sentimiento.- En todo el mundo una rosa roja natural significa amor. Una rosa artificial es un elemento de decoración. No provoca el sentimiento en la persona que lo recibe, no puede acercarse a esa creatividad interior que asegura la flor natural. El lenguaje que hemos venido utilizando durante siglos solo se hace posible con las flores naturales.

El momento.- Las rosas naturales, junto a otras muchas variedades, son las protagonistas de los momentos inolvidables, de los instantes importantes de nuestra vida. A nadie se le ocurre, en eventos como bodas, cumpleaños o la celebración de un éxito… acudir con un ramo de flores artificiales. Las rosas, y el resto de flores, naturales serán el medio perfecto para transmitir el mensaje de alegría, de felicitación o de buenos deseos. Incluso en un hospital, ya sea por un acontecimiento feliz, un nacimiento, o un traspiés de salud, un bouquet de rosas naturales será el obsequio perfecto para mostrar el cariño, el afecto a la persona.


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El regalo.- Las rosas naturales son el embajador oportuno para presentar el agradecimiento, para sugerir amor o para hacer un regalo. Un detalle para esa persona que nos importa, pero también para uno mismo. Un ramo de rosas rosas quedará perfecto en nuestra casa. A su paso, a cada instante, las flores naturales nos contagian la alegría de la vida y la naturaleza, nos reconfortan con la belleza y nos transmiten tranquilidad.

La naturaleza.- Un bouquet de rosas amarillas, o naranjas, puede ser el modo aconsejable de introducir la naturaleza en nuestra vida. Olvidamos el contacto con la vida, con la esencia de las cosas en muchos momentos. Unas flores naturales, en casa o en la oficina, nos ayudan a centrarnos y a sentir con el resto de la humanidad que estamos vivos, como nuestras rosas naturales.

 

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