Paso 1: calcula cantidades antes de ordenar
Si empiezas por doblar y mover cajas, es fácil conservar demasiado. Empieza por la guía de cuánta ropa tener y marca rangos por categoría. Así sabrás si el problema es falta de partes de arriba, exceso de pantalones parecidos, demasiadas prendas de ocasión o capas que no encajan con tu clima.
Paso 2: prueba rotación durante cuatro semanas
Durante un mes, separa lo que sí sale de la percha. No hace falta una app: una zona del armario, una percha girada o una lista simple bastan. Al final, revisa qué prendas no se movieron y por qué: talla, color, planchado, incomodidad, falta de ocasión, desgaste o duplicado.
Paso 3: decide el destino de cada grupo
Crea cuatro salidas: reparar, combinar mejor, reservar temporada y salida definitiva. Reparar incluye botones, bajos, costuras y cremalleras. Combinar mejor sirve para prendas que gustan pero no tienen pareja clara. Reserva temporada evita decidir en mal momento. La salida definitiva es para piezas que no cumplen función ni con arreglo.
Paso 4: compra con hueco concreto
La compra útil empieza cuando puedes decir qué categoría falta y con qué debe combinar. Si no puedes nombrar el hueco, probablemente estás comprando sensación de novedad, no una prenda que trabaje.